Una distinción importante
En el artículo anterior hablamos de la codependencia y de por qué merece más compasión. Hoy quiero hacer una distinción importante: no toda persona que cuida a otros de manera intensa es codependiente.
Hay personas que cuidan porque genuinamente aman y tienen la capacidad de hacerlo. Y hay personas que cuidan porque no saben hacer otra cosa, porque su identidad depende de ser necesitadas, porque el cuidado es la única manera que conocen de sentirse seguras.
La diferencia está en la motivación y en el costo personal.
El cuidador sano
Cuida porque quiere, no porque tiene miedo de las consecuencias de no hacerlo. Puede decir no cuando está agotado. Su identidad no depende de ser necesitado. Puede recibir cuidado también. Tiene límites claros.
El cuidador traumado
Cuida porque no sabe cómo no hacerlo. Siente culpa intensa cuando no puede ayudar. Su autoestima depende de ser útil. Tiene dificultad para recibir. Sus límites son difusos o inexistentes. Se agota constantemente pero no puede parar.
El camino hacia el cuidado sano
Si te reconoces en el cuidador traumado, no es una condena. Es un punto de partida para un trabajo de sanación que puede transformar profundamente tu manera de relacionarte contigo mismo y con los demás.
Con Amor. Raúl González Mariscal.
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