El dolor que regresa
Hay momentos en el proceso de duelo que desconciertan. Después de meses de trabajo interno, de haber entendido lo ocurrido, de haber sobrevivido a los primeros golpes… la tristeza vuelve. Profunda. Cruda. Silenciosa.
Y aparece una pregunta que pesa: ¿Por qué duele otra vez tanto? ¿No se suponía que ya estaba 'mejor'?
No. Esto no es un retroceso. Esto es profundidad.
El dolor más limpio
Al inicio del duelo, el dolor suele venir acompañado de shock, confusión, rabia y una mente que busca desesperadamente explicaciones. Con el tiempo, cuando el entorno se vuelve más seguro, cuando el cuerpo percibe que ya no está en peligro constante… la tristeza verdadera aparece. No es el mismo dolor del inicio. Es más limpio. Más directo. Más honesto.
El cuerpo también recuerda
En el duelo no solo recordamos con la mente. El cuerpo guarda memoria. Imágenes, momentos, sensaciones pueden activar respuestas físicas intensas. En esos momentos no se trata de empujar el recuerdo ni de exigir calma. Se trata de volver al presente.
Sentir no es perderse
Si hoy el duelo volvió a doler, si los recuerdos pesan, si la tristeza apareció otra vez… no estás fallando. Estás entrando en una capa más profunda del proceso. Y eso, aunque duela, también es sanación.
Con Amor. Raúl González Mariscal.
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