El cambio que buscamos afuera
Muchas veces esperamos que el mundo cambie para sentirnos mejor. Que la situación mejore, que la persona cambie, que las circunstancias se acomoden.
Pero la experiencia —y la sabiduría de muchas tradiciones— nos enseña que el cambio real comienza dentro.
No porque el mundo exterior no importe, sino porque nuestra percepción del mundo está profundamente influenciada por nuestro estado interior.
El mundo como espejo
Lo que vemos en el mundo exterior a menudo refleja lo que llevamos dentro. No de manera literal ni mecánica, sino como una tendencia: cuando estamos en paz interior, tendemos a ver más paz a nuestro alrededor. Cuando estamos en conflicto interior, tendemos a ver más conflicto.
Cómo comenzar el cambio interior
El cambio interior comienza con la honestidad: reconocer lo que realmente sientes, lo que realmente quieres, lo que realmente te está costando. Sin juicio, sin prisa. Solo con la disposición a mirar.
El cambio que ya está ocurriendo
Si estás leyendo esto, probablemente ya estás en un proceso de cambio interior. Confía en ese proceso, aunque sea lento, aunque sea incómodo, aunque no siempre sepas hacia dónde va.
Con Amor. Raúl González Mariscal.
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