Los adioses que no son por muerte
No todos los adioses son por muerte. Hay despedidas que ocurren en vida: el fin de una relación, el cierre de una etapa, la decisión de alejarse de alguien que nos hace daño, la renuncia a un sueño que ya no nos pertenece.
Estos adioses también son duelos. Y también merecen ser vividos con consciencia, con honestidad y con el tiempo que necesitan.
¿Cómo saber cuándo es momento de decir adiós?
Señales de que algo necesita terminar
Cuando una relación o situación te cuesta más energía de la que te da. Cuando te has convertido en alguien que no reconoces para mantenerla. Cuando el dolor ya no viene de afuera sino de seguir eligiendo quedarte. Cuando tu cuerpo te avisa con tensión, enfermedad o agotamiento crónico.
El miedo a soltar
Muchas veces sabemos que algo necesita terminar pero no podemos soltarlo. El miedo a lo desconocido, a la soledad, a decepcionar a otros o a perder una identidad construida alrededor de esa relación o situación puede paralizarnos durante años.
Cómo decir adiós con dignidad
Un buen adiós no requiere dramatismo ni explicaciones exhaustivas. Requiere honestidad, claridad y respeto: por el otro y por ti mismo. A veces el adiós más amoroso es el que se dice en silencio, con acciones, sin necesidad de convencer a nadie.
Soltar también es un acto de amor
Decir adiós a lo que ya no te sirve no es traición ni abandono. Es reconocer que la vida es movimiento y que aferrarse a lo que ya terminó puede impedirte recibir lo que viene.
Con Amor. Raúl González Mariscal.
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