Sanación

Cuando la terquedad nos aleja de lo que queremos

La terquedad puede disfrazarse de principios, de dignidad o de amor propio. Cómo reconocerla y transformarla.

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El ego que se aferra

Hay una diferencia entre tener principios y ser terco. Entre mantener un límite sano y aferrarse a una posición por orgullo.

La terquedad es el ego protegiéndose. Tiene miedo de ceder porque cree que ceder significa perder, debilitarse o admitir que estaba equivocado.

Pero muchas veces, la terquedad nos aleja precisamente de lo que más queremos.

¿Cómo reconocer la terquedad?

Cuando mantienes una posición aunque ya no recuerdes bien por qué. Cuando prefieres tener razón a tener paz. Cuando el orgullo pesa más que el amor. Cuando esperas que el otro dé el primer paso aunque tú también quieras acercarte.

La flexibilidad como fortaleza

Ceder no es debilidad. Cambiar de opinión cuando tienes nueva información no es inconsistencia; es inteligencia. Dar el primer paso no significa que el otro tenía razón; significa que el vínculo te importa más que el ego.

¿Qué es más importante?

Antes de mantener una posición por terquedad, pregúntate: ¿qué es más importante para mí, tener razón o tener paz? ¿Ganar el argumento o conservar el vínculo?

Con Amor. Raúl González Mariscal.

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