El duelo que no se vela
Hay duelos que no se velan. No tienen flores, ni abrazos, ni pésames. Pero duelen igual. El duelo laboral es uno de ellos.
Perder un trabajo, cerrar un proyecto, no ser elegido, quedarse sin ingresos o despedirse de una etapa profesional no es solo un cambio práctico. Es una pérdida emocional profunda que muchas veces se minimiza.
No solo se pierde un empleo, se pierde identidad
Cuando un proyecto no se concreta o un trabajo termina, no solo se pierde un ingreso. Se pierde una rutina, un rol, un lugar en el mundo. Se pierde la versión de ti que existía ahí. La que se levantaba con propósito. La que soñaba con crecer.
Permitirte sentir no es rendirte
Muchas personas quieren 'brincarse' este duelo y pasar directo a la acción. Buscar, aplicar, moverse, resolver. Y sí, eso es necesario. Pero también lo es parar un momento y reconocer la pérdida. Sentir tristeza, enojo, miedo o confusión no significa que estés fallando.
No tienes que atravesarlo solo
Si estás viviendo un duelo laboral, no tienes que hacerlo solo. Hablarlo, ordenarlo y resignificarlo puede marcar la diferencia entre quedarte atrapado en la pérdida o abrirte a una nueva etapa con más claridad.
Con Amor. Raúl González Mariscal.
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