La ilusión de la carencia
Vivimos creyendo que el problema está en lo que nos falta: más amor, más seguridad, más reconocimiento, más control. Pasamos la vida persiguiendo eso, convencidos de que cuando llegue, entonces sí, por fin, podremos descansar.
Pero el verdadero conflicto no aparece por lo que falta. Aparece cuando olvidamos quiénes somos y empezamos a vivir desde una identidad aprendida, construida a partir del pasado, las heridas y las experiencias no comprendidas.
La identidad limitada
Desde ahí, la mente crea una versión limitada de 'yo'. Y sin darnos cuenta, toda la vida comienza a girar alrededor de proteger, mejorar o validar ese personaje. Un personaje que cree que debe demostrar, sostenerse, defenderse o corregirse para merecer amor y tranquilidad.
Recordar quiénes somos
La consciencia no necesita cambiar la historia. No viene a corregirte ni a convertirte en alguien mejor. Necesita recordar. Recordar que tú no eres lo que piensas, que no eres la voz que se juzga ni la narrativa que se repite una y otra vez.
El descanso que viene de recordar
No se trata de convertirte en alguien mejor, ni de sanar para ser aceptado. Se trata de dejar de vivir como alguien que nunca fuiste y permitirte habitar, con honestidad, el lugar desde donde siempre has estado mirando.
Con Amor. Raúl González Mariscal.
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