El año que no tiene que ser perfecto
No quiero un año donde todo fluya. Quiero un año donde yo fluya, incluso cuando las cosas no salen como esperaba.
Durante mucho tiempo pensé que empezar un nuevo año significaba hacerlo mejor, más limpio, más ordenado, más elevado. Como si la vida fuera una especie de examen espiritual donde, si no aprendías rápido, repetías lección.
Hoy no quiero eso. No quiero un año perfecto. Quiero un año honesto.
La sanación que no siempre se siente bonito
He entendido algo importante: la sanación no siempre se siente bonito. A veces se siente confusa. A veces se siente lenta. A veces se siente como retroceder… cuando en realidad es integrar.
Un año verdadero
Este año no quiero prometerme cambiar quién soy. Quiero respetar quién he sido. El que amó demasiado. El que tuvo miedo. El que se sostuvo como pudo. El que aprendió a poner límites tarde, pero los puso. El que sigue aquí.
La verdad como punto de partida
Si tú también estás empezando este año cansado de exigirte tanto, quizá no necesitas cambiar nada. Quizá solo necesitas ser honesto contigo.
Con Amor. Raúl González Mariscal.
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