Lo que nadie dice sobre la Pascua
Hay algo que casi no se dice sobre la Pascua. Nos enfocamos en el proceso: la cruz, el dolor, la muerte y finalmente la resurrección. Pero pocas veces se habla de lo que viene después.
En los evangelios, los discípulos no reconocen a Cristo de inmediato. Lo ven, pero no entienden del todo lo que está pasando. No encaja con la idea que tenían. Y eso es clave: la resurrección no es volver a lo de antes, es entrar en una realidad nueva que al principio descoloca, confunde e incluso genera duda.
El espacio intermedio
Lo mismo pasa en la vida. Cuando algo en ti ya terminó —una relación, una etapa, una forma de verte— no despiertas automáticamente con claridad. Existe un punto intermedio en el que ya no eres quien eras, pero tampoco sabes bien quién eres ahora. Ese espacio suele incomodar mucho.
La transformación real
Muchas personas, al sentirse incómodas ahí, regresan a lo que ya habían soltado. No porque sea lo mejor, sino porque es conocido. Pero la Pascua no apunta hacia atrás. La resurrección no restaura lo anterior, lo trasciende.
El inicio que empieza ahí
La Pascua no termina en la resurrección. Empieza ahí. Si algo en tu vida se ha terminado recientemente, es posible que estés justo en ese punto intermedio donde todo se siente incierto. Y aunque no lo parezca, ese también es un lugar importante.
Con Amor. Raúl González Mariscal.
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