La pregunta que todos nos hacemos
Hay momentos en la vida en que esta pregunta aparece con una fuerza que no puede ignorarse: ¿Para qué estoy aquí? ¿Tiene algún sentido lo que hago, lo que sufro, lo que amo?
Viktor Frankl, psiquiatra y sobreviviente del Holocausto, dedicó su vida a estudiar esta pregunta. Su conclusión fue que el ser humano puede sobrevivir casi cualquier cosa si encuentra un sentido en ello.
Pero el sentido no se encuentra; se construye. Y esa construcción es uno de los trabajos más importantes y más personales que podemos hacer.
El sentido no viene dado
No existe un sentido universal predeterminado para cada vida. El sentido es algo que cada persona construye a través de sus elecciones, sus vínculos, su manera de responder al sufrimiento y su capacidad de contribuir a algo más grande que sí misma.
Cuando el sentido se pierde
Hay momentos —especialmente después de una pérdida significativa— en que el sentido que habíamos construido se derrumba. El trabajo del duelo incluye, en parte, la reconstrucción de ese sentido: encontrar una manera de integrar la pérdida en la historia de vida sin que destruya todo lo demás.
Tu vida tiene sentido
Si hoy te haces esta pregunta, no la ignores. Es una invitación a mirar más profundo, a cuestionar lo que das por sentado y a construir, con más intención, la vida que quieres vivir.
Con Amor. Raúl González Mariscal.
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